El post-hardcore no está muerto, solo estaba esperando el regreso de sus maestros. El pasado sábado 22 de agosto, el norte y el sur se alinearon en el HDX Circus Bar de la Ciudad de México para recibir a Sparta. La banda originaria de El Paso, Texas, comandada por el legendario Jim Ward, dio una cátedra de intensidad melódica en una noche que dejó a todos con el corazón acelerado y los oídos retumbando.
Pero la fiesta no empezó sola; el talento nacional preparó el terreno de una manera espectacular.

📸: Donaldo Enriquez
Rabia sónica y melancolía mexicana: Los actos de apertura
La velada arrancó con una descarga de energía pura gracias a Margaritas Podridas. Directo desde Hermosillo, Sonora, la agrupación demostró en el escenario la furia explosiva y el gran sonido grunge/shoegaze que los ha llevado a pisar escenarios masivos como el mismísimo Vive Latino. Su set fue un golpe directo al pecho que encendió los motores de los asistentes desde los primeros minutos.
El relevo llegó con el ya clásico set de «Mexican Sad Songs» a cargo de Sad Saturno. Con su característico estilo emotivo y nostálgico, pusieron a cantar a todos los presentes con grandes himnos de su catálogo como «Salven La Torre del Reloj», además de regalar un recorrido por los estrenos de su más reciente producción discográfica.


IZQ: La rabia de Margaritas Podridas / DER: Sad Saturno puso el toque ‘emo’ a la velada.
📸: Donaldo Enriquez
Sparta en el escenario: Un viaje alucinante por el tiempo
Con los ánimos al tope y el termómetro del HDX Circus Bar por los cielos, Jim Ward y compañía tomaron por fin sus posiciones en el escenario. Desde los primeros acordes, quedó claro que la madurez musical y la impecable ejecución de los texanos siguen intactas.
La banda complació a las distintas generaciones de fanáticos con un extenso y generoso recorrido por su discografía. El setlist fue una colección de joyas y guitarrazos memorables:
- «Red Alibi» y «Breaking The Broken» desataron la euforia masiva.
- «Collapse» y «La Cerca» hicieron que el recinto vibrara con una potencia única.
- El clímax llegó con la magistral interpretación de «While Oceans Sleep», un momento que congeló el tiempo en el lugar.
La conexión fue total. El público mexicano coreó cada línea con una emotividad desbordante que inundó por completo el foro, creando esa atmósfera íntima y comunitaria que solo el rock alternativo puede lograr.
Un final tajante y el amor intacto
Sin rodeos y fiel a su estilo crudo, la banda ofreció un cierre contundente. Tras entregar la última gota de sudor en el escenario, los músicos se despidieron dejando a un público completamente enamorado, cargado de energía y con la firme esperanza de que el próximo regreso de Sparta a nuestro país no tarde tanto tiempo en suceder.
¡Una noche redonda que se queda guardada directo en la memoria musical del año!


Así se vivió la velada con Sparta en CDMX.
📸: Donaldo Enriquez